Lord Asriel, G, pre-Northern Lights.
Personajes: Lord Asriel
Calificación: G
Disclaimer: La Materia Oscura, sus personajes y situaciones son propiedad de Phillip Pullman. Yo sólo juego.
Asriel jamás había tenido que rendirle cuentas a nadie ni aceptar sus órdenes y no iba a empezar ahora, cuando por fin se veía libre del constante titubeo, de las encorsetadas normas del college, de la insistencia de los escolares para que se moderase y siguiera una vida de estudio entre las bibliotecas. No iba a quedarse en Oxford, eso estaba claro, pero la visita del emisario del Magisterio le volvió protector de aquellas mismas bibliotecas y aquellos mismos escolares encogidos. Stelmaria se lanzó sobre el daemon rata de Fra Aristou en el momento que entró en la sala y Asriel tardó varios segundos más de lo estrictamente formal en ordenarla que volviera a su lado. No le ofreció vino y no le ofreció sentarse, cosa que ofendió terriblemente al otro hombre. Sus palabras no tenían filo, sus ideas no tenían lógica y su cháchara no tenía término. Al final Asriel se removió en la butaca y cruzó las piernas mientras Stelmaria alzaba la cabeza con interés.
- Pero ¿qué quiere decir? - preguntó, imprimiendo a su voz la más leve sorpresa -. ¿Que tendría que empezar desde cero como usted?
El obispo se puso rojo de furia pero consiguió responder. Su rata se había escondido bajo las capas de terciopelo.
- No os entiendo, joven. Yo he alcanzado mi rango tras muchos años de leal servicio, como tendría usted que...
Asriel sacudió la mano y Stelmaria acortó de un salto la distancia que le separaba del emisario.
- No me interesa el leal servicio a nadie ni a nada, podéis decirle eso a su eminencia, su alteza o como quiera que guste de ser llamado ahora.
De algún modo el obispo, que había retrocedido hasta la puerta, consiguió reunir el valor suficiente para no marcharse sin más.
- Estáis poniendo en peligro toda vuestra existencia en la otra vida - amenazó. Mientras Stelmaria regresaba a su lado con un ronroneo satisfecho que pudo sentir dentro de sus pulmones, Asriel se rió con ganas.
- Puede ser, pero sin duda me aprovecharé de ésta.

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