Santander.

Así que me digo "escribe", y escribo, sobre peces de colores y el color de la bahía esta mañana cuando no había turistas, el aceite en el agua. Sobre las barcas pequeñas al lado de los yates, y me invento metáforas y todo tiene un significado profundo y filosófico. Había una sombra que surgía de mis pies y caminaba con la cabeza alta, pero yo estaba demasiado ocupada mirando al suelo para preguntarme por qué mi sombra era una estúpida orgullosa. Por qué no podía bajar la vista y darse cuenta de que lleva los cordones de las zapatillas desatados y que nunca, nunca, nunca más será la sombra de Peter Pan.

Me digo que escriba y sólo pienso en las paredes azules de este sitio y en la música horrible que sale de los altavoces. No puedo escribir sobre eso. En estos momentos odio la música casi tanto como las colillas que alguien dejó en el cenicero antes que yo. Me dan asco las dos cosas.

Podría escribir sobre las cosas que nunca me dijiste y yo siempre supe. O seguir diseccionando este día mientras todavía está vivo, pero prefiero apagar el ordenador y mirar el cenicero.

No tengo nada que decir.

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This page contains a single entry by published on February 28, 2005 9:47 AM.

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