Basado en hechos reales
Es una película, una escena, un recurso narrativo totalmente real a mi espalda. Tus pasos a mi espalda, cuando camino por la calle, por el desierto. Pero no hay nada que temer, al menos nada para mí. Porque cuando me detengo, te detienes. Me tienes miedo.
No sé de qué te asustas porque aunque un camino se puede recorrer en dos sentidos, nunca me verás regresando. Detestaría cruzarme contigo sólo para ver cómo sigues mi surco, pisando en mis huellas, por eso en lugar de retroceder abro otro camino nuevo, y con eso a la vez sólo consigo que vuelvas a tener todo el trabajo hecho. No importa; nunca llegarás a adelantarme, y aunque lo hicieras no sabrías por dónde ir, y yo nunca llegaré a verte.
Algunas veces desearía hacerlo. Cuando encuentro algo importante, algo tan hermoso que no quiero compartirlo con quien no lo merece, sólo entonces me gustaría dar media vuelta hasta encontrarte. Gritar que lo que he encontrado es mío y que no quiero que precisamente tú pongas tus manos encima. No lo quiero hacer, porque sé lo que sucedería. Yo me daría la vuelta, continuando hacia delante, y en cuanto me perdieras de vista echarías a correr hacia mi tesoro. Por eso nunca me ves, sólo recoges mis restos.
Y así, llegas a lugares de los que yo siempre acabo de irme, y quieres creer que no has llegado allí siguiéndome, que han sido tus propios pasos los que te han llevado. Intentas convencerte de ello, y tal vez a veces incluso lo crees. Hasta que un día estés tan cansada de mirar a tus pies y descubrir que ese camino ya ha sido andado que quizá, sólo quizá, asumas lo que yo sé hace tiempo:
Que siempre iré un paso por delante tuyo.

Leave a comment